miércoles, 10 de septiembre de 2008

Mouat el cotidiano

Francisco Mouat Croxatto es de esos hombres que se sorprenden por lo pequeños detalles de la vida, y tiene la cualidad como pocos, de darles una mirada nueva, un sabor nostálgico y melancólico, una dimensión humana.
Conocido por muchos en el medio, ha hecho de todo. Redactó durante la dictadura en la revista “Apsi” y posteriormente en “Hoy” hasta su desaparición. Fue director del semanario deportivo “Don Balón”, tuvo una escuálida pasada por televisión; en el programa El Mirador de TVN con su sección “El Catalejo de Mouat”. Fue editor de la revista “Viajes” de El Mercurio y actualmente es columnista de la revista “El Sábado” en “Tiro Libre” y comenta deportes en ADN Radio.
Pero su trayectoria, su prontuario, sus logros y reconocimientos lo tienen sin cuidado. Ex profesor de la Universidad Diego Portales, alcancé a estar en su único ramo Taller de Crónicas; su pasión. Las crónicas de Mouat rescatan lo mejor y peor del día de un hombre. Un hombre con problemas, un hombre que, como cualquier otro, se levanta por las mañanas, toma desayuno, escribe a medio tarde o sale de casa, toma locomoción colectiva, usa automóvil, o qué importa, Mouat las ha hecho todas.
Le escuché decir en innumerables oportunidades que un buen cronista es una persona común y corriente, un ciudadano cualquiera, ni con más ni menos aspiraciones, un columnista que sólo debe estar atento a los pequeños detalles del día. Como la mayoría de sus crónicas; encuentro con amigos, muerte de seres queridos, historias en una cafetería, la nostalgia del pasado, la incertidumbre del futuro. La fragilidad de un hombre que vive y respira, sin palabras extravagantes, sin calificativos rimbombantes, sin análisis académicos.
Influenciado por autores como Joaquín Edwards Bello, Ryszard Kapuscinski, Juan Villoro, entre un montón más. Mouat es un lector apasionado. “Para escribir hay que leer primero, leer una y mil veces”, decía en sus cátedras Pancho, como prefería que le dijéramos sus alumnos.
Ha escrito libros de toda índole. De los más conocidos “El Empampado Riquelme”, que partió por una crónica y terminó en libro. Una temática que reitera; la vida y muerte de hombres, de historias, que pasan desapercibidas; sin pena ni gloria. Lo mismo con las crónicas contenidas en “El teniente Bello y otras pérdidas”. Más libros: “Santiago, pena capital” (1992), “Guía negra de Santiago” (1999), “Chilenos de Raza” (2004).
Pero no sólo entre novelas y crónicas se mueve Mouat, su gran pasión el fútbol lo convierten en nuevamente en un aterrizado, un cotidiano. También escribió libros sobre pichangas y anécdotas deportivas: “Cosas del fútbol” y “Nuevas cosas del fútbol”. Crítico y amante del fútbol, por fin se da el gusto de vivir de sus pasiones; comenta deportes en ADN Radio y escribe crónicas que plasman su paso por sangucherías, cafés y eventos sociales.

José Manuel Loyola

Señor Director:

Augusto Pinochet falleció ayer. Conocimos por televisión la alegría que significó para cientos de chilenos que salieron a las calles a festejar su muerte. Los mismos que sintieron la opresión mientras dirigió el país, los mismos que pedían clemencia y apelaban a los derechos humanos. Pero ¿será la muerte sinónimo de celebración? ¿Acaso ellos, que sufrieron tanto con la muerte de sus cercanos, con la desaparición de sus cuerpos, no saben mejor que muchos qué es el dolor? ¿Acaso los derechos humanos no son también respetar la muerte y a los seres queridos que se quedaron en la tierra con el sufrimiento? ¿Es el momento de pagar con la misma moneda y parecer como el Dictador que acusaban de delito?

José Manuel Loyola

martes, 9 de septiembre de 2008

El último deseo de Pérez de Arce

Señor Director:

Más que referirme a lo mal o bien que me parece la muerte de Augusto Pinochet -nadie tiene el derecho a hacerlo con ningún ser humano- y las consecuentes celebraciones fúnebres, me dirijo a usted para rememorar un hit.

Recuerdo haber leído en alguna ocasión, que el famoso columnista de El Mercurio, Hermógenes Pérez de Arce, comentó un último deseo que le hizo saber directamente a Pinochet. Con la seriedad que caracteriza ese estilo algo inglés de Pérez de Arce, se dirigió a su general y le anunció:"general, me gustaría que esté presente el día de mi muerte ¿podría usted asistir a mi funeral?" y éste entre risas contestó "por supuesto"

Indudablemente, vemos cómo se desmoronan las aspiraciones de este fanático del régimen militar y súbdito del general Pinochet. Pero aun así, me aventuro a predecir desde ya, que esta muerte no va a impedir la presencia de Pinochet en el funeral de Pérez de Arce, porque estoy segura de que el columnista va a morir hablando con nostalgia del gobierno militar y del que fuera su responsable: Augusto Pinochet, invitado de honor en la celebración del fin de los días de Don Hermógenes.

Francisca Cordero.

Pinochet y la Concertación

Señor Director:

La partida de una figura tan potente como Augusto Pinochet, quien por años generó opiniones contrarias entre los chilenos y debates varios en los círculos de opinión de nuestro país y en el mundo entero, permite mirar desde otra perspectiva los efectos que su muerte tendrá en la opinión pública. Luego de leer el augurio que hace Patricio Navia en su columna del diario La Tercera con respecto al devenir de la política chilena y sobre todo de la Concertación, no me queda más que compartir su postura. Cuando dice que el motivo por el cual la coalición de gobierno se formó respondía a la necesidad de hacer frente a un régimen que cometía sendos abusos a los derechos humanos, impidiéndose así el desarrollo de una democracia sólida en el país, tiene razón, aunque todavía se tiene que comprobar si la coherencia del discurso oficialista es capaz de mantenerse después de la muerte del general. Todo parece indicar que la cohesión entre los distintos sectores de la Concertación será una tarea difícil de lograr. El fundamento de la lucha se ha extinguido y junto a él, la esencia del discurso oficialista. Más vale que redefinan su postura, sino la Alianza será quien saque los mayores dividendos de este hecho.

Catalina Lara S.M.

La irónica muerte de Pinochet

La muerte del General Augusto Pinochet para algunos fue motivo de una eufórica celebración, congregando a más de 4000 mil personas en Plaza Italia. Alrededor de las 17.00 horas comenzaron a llegar masas de personas al centro neurálgico de todas las grandes aclamaciones nacionales.  Una celebración llena de alegrías, reuniendo, en su mayoría, a defensores de los derechos humanos. Aquellos que desde el Gobierno de Pinochet, lucharon por sus seres desaparecidos.

Pero, ¿es realmente la muerte un  merecido castigo para aquel que siempre se relacionó con ella? Más aún, si su estado de salud cada día empeoraba y su agonía lo reducía a un estado de dependencia absoluta. Quizás por su condición médica, lo mejor que le podría haber pasado, lo único que aliviaría su dolor, era la esperada muerte.

Aquella celebración llena de champagne, abrazos, papel picado, música y banderas, fue por el alivio de un anciano de no pasar el resto de sus días en la cárcel.  El militar chileno, que encabezó una de las más sangrientas dictaduras de América Latina no fue condenado y todos aquellos que lucharon por su condena, salieron a las calles a celebrar su absolución. 

Más aún, la impunidad del sin número de delitos cometidos por Pinochet fueron celebrados un 10 de diciembre, el día internacional de los derechos humanos. Si bien la Presidenta decidió que el funeral fuese sin honores de Jefe de Estado, fue el pueblo el que lo ensalzó como tal. Le celebró la paz que tanto anhelaba.

Francisca Ramírez Fritz

El adiós de un general

La muerte es un espectáculo. Cuando alguien fallece todo el mundo habla. Es el momento en el cual se alaba o critica duramente la vida privada y pública del personaje en cuestión. Ayer fue el turno de Augusto Pinochet. Figura emblemática de uno de nuestros períodos históricos más álgidos. Alegría para algunos, tristeza para otros. Independiente desde dónde se mire, los funerales siempre son tristes. Y siempre hay una familia que sufre. Hijos que no tienen culpa alguna del apellido que llevan.  Simplemente cargan el legado por obra de la naturaleza. 
Cuando murió Gladys Marín, todo el espectro político, a pesar de las diferencias, rindió sus condolencias. Ahora que ha muerto su "archienemigo", la actitud no es la misma. Me sorprendió y es más, me choqueó, ver a tanta gente gritando y saltando de felicidad casi en la cara de los familiares. Personas que ni siquiera forman parte de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos. De quienes podría llegar a entenderse tanta felicidad y jolgorio. Pero me refiero a grupos de jóvenes que vagamente saben lo que pasó en la historia de nuestro país durante el gobierno de Pinochet. Yo pertenezco a esa misma generación, y siento que hay temas de los cuáles uno simplemente debe abstenerse porque no fuimos parte de esa época. Creo que se trata de respeto. Y si no se tiene por el fallecido, al menos por la familia que dejó.
Yo no soy pinochetista. Lo digo abiertamente. No lo defiendo. Pero la justicia llega sola. 
Cuando uno le desea la muerte a alguien, muchas veces se cumple. Y la conciencia pesa. 

Nicole Sternsdorff F.

Adiós Carnaval...

Señor director:
Con motivo de la muerte del ex dictador Augusto Pinochet, el fin de semana recién pasado, me gustaría decir que es un alivio no tener más en este país a la persona que nos hizo tanto daño en el pasado.
A pesar de que yo era muy niño cuando la dictadura estaba en pleno (yo tengo 23 años), tengo claros recuerdos de cómo mi familia vivía con temor de que algo malo nos fuese a pasar. En todo caso, verlo ahí, ahora, muerto, me produce un cierto grado de rabia porque finalmente nunca será juzgado por todos sus crímenes.

Lo lamento de verdad porque la justicia tarda, pero llega. En fin. Lo otro que lamento es que la compañera Gladys no está viva par ver el desenlace de esta historia.

Pero a pesar de todo eso, ahora es el turno de los historiadores; es la hora de hacer sus trabajos y dejar en claro la clase de persona que fue el dictador.
Atte.
Jorge Pérez Jaña.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Muerte Augusto Pinochet

Señor Director:

No tengo recuerdos del periodo militar, era muy pequeña para esa época y, en un principio, siempre me guié por las opiniones de quienes me rodeaban. Hoy que soy mayor de edad trato de analizar la época que vivieron muchos chilenos, pero creo imposible poder emitir una opinión fundamentada y suficientemente sólida si no viví en ese tiempo.
Creo que los únicos que pueden gritar a viva voz, son aquellos que perdieron a algún familiar. Porque la muerte es un castigo que sólo debería ser determinado por la naturaleza, no por decisión de una persona.
Todos los demás, deberíamos guardar silencio, aprender de los errores de una época y mirar hacia el futuro. Para construir un país íntegro y no seguir metiendo el dedo en heridas que no nos corresponden.

Marlene Pérez Weber

jueves, 4 de septiembre de 2008

VDE Colegio Cumbres

Señor Director:

Llama la atención que en Chile se repitan los mismos accidentes de tránsito en lugares que las autoridades se han comprometido a arreglar. Yo realicé el mismo viaje de estudios que las niñas del Cumbres el año 2003 y ya se comentaba lo peligroso era la ruta CH 11. Pudo haber sido mi curso o cualquiera de los miles de colegios que anualmente eligen el Lago Chungará como destino seguro para visitar. Sin embargo, tenía que ocurrir un accidente de tal magnitud para que la prensa y la clase política se hicieran parte en el debate acerca de la seguridad del camino. Me parece, a lo menos, preocupante la tardía reacción de las autoridades que durante el fin de semana coparon los noticieros de cuñas que reflejaban su empatía con las familias afectadas.
Los efectos que dejó este accidente en la opinión pública son muchos. Si bien la crítica común apunta a exigir medidas inmediatas para garantizar seguridad en la vía, también se tiende a cuestionar la responsabilidad que tienen los padres al enviar a sus hijos a estos viajes. Creo que si bien se puede debatir sobre la responsabilidad que tuvo el chofer al momento del accidente, no se puede culpar a los apoderados por una tradición que se viene realizando hace tiempo en los colegios. En el Facebook dedicado a las niñas fallecidas el viernes pasado, una señora cuestionó duramente el actuar de los padres de las víctimas por haberlas dejado ir a un lugar tan peligroso, dejando entrever que gran parte de la responsabilidad por lo sucedido, recaía en ellos. No me parece que sea el momento, el espacio, ni la razón para explicar el motivo del accidente. El tema de fondo es que de una vez por todas las autoridades tomen medidas reales para evitar el carácter reiterativo de los volcamientos en lugares que son conocidos por su mal estado.

Catalina Lara S.M.
Estudiante de periodismo
UDP

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Tragedia Colegio Cumbres

Señor Director:

Durante estos días he escuchado numerosas críticas sobre la cobertura que los medios le han otorgado a la tragedia del Colegio Cumbres. Incluso yo la encontré algo excesiva, siendo que soy periodista y entiendo cómo funcionan los medios. Las fotos de las jóvenes ensangrentadas, el dolor de las familias y las preguntas poco atinadas que dicen: ¿cómo se siente usted?, me hacen cuestionarme cuáles son los límites de la información y en qué momento deja de ser ético o más bien humano informar. Claramente el debate sobre hasta dónde se llega no puede ser regulado, siempre habrán excepciones, por lo mismo las leyes que reglamentan el ejercicio del periodismo no son claras.
Me parece que muchos colegas a lo largo de sus carreras se han preguntando lo mismo, y me parece que así sea, creo que eso hace más humana a la profesión, aunque a veces se tenga que dar cierto enfoque a los acontecimientos porque así tiene que ser.
Quiero establecer además que, a pesar de que a veces parezcamos fríos o que no nos importa el dolor ajeno, esto no es así. Sí nos interesa qué sucede con los demás, y nos complica a veces tener que hacer determinados reportajes o buscarle la quinta pata al gato. El periodismo es complejo y no muy bien mirado por otras profesiones, pero hay que considerar que se trabaja con la premisa de informar y dar a conocer lo que a los lectores les interesa.
Alejandra Vidal

martes, 2 de septiembre de 2008

El último Pasajero

Señor Director:
La tragedia ocurrida en Arica, donde nueve alumnas del Colegio Cumbres perdieron la vida, es una noticia que a todos los chilenos nos dejó pasmado. Sin embargo, el diario La Tercera cometió una aberración al publicar que el chofer Leonel Contreras Peralta era también el encargado de transportar a los estudiantes ganadores del programa de TVN “El último Pasajero”.
Al preguntarle a uno de los realizadores del programa sobre el tema, negó la situación. Es más, el canal mostró el debido respeto y no trasmitir el capítulo del domingo.
La situación es muy delicada no sólo por la tragedia, sino también porque esta publicación puede dañar la imagen del canal, la empresa de viajes y el trabajo de muchos. A su vez, aquellos colegios que tienen la esperanza de ganar un viaje de estudios, quedan con el temor de sufrir el mismo accidente.
El rol de los medios de comunicación es difundir los hechos noticiosos, pero siempre debe existir un cuidado en el tratamiento de la noticia. Principalmente en este tipo de situaciones, donde no sólo se ven afectados los familiares de los accidentados, sino también aquellos padres que confían que el programa de TVN otorgará el mejor servicio para sus hijos.

Francisca Ramírez Fritz
Estudiante de periodismo de la Universidad Diego Portales

Accidente Colegio Cumbres en la Prensa

Señor Director:
Desde el viernes pasado, no me he despegado de la prensa siguiendo paso a paso las noticias del accidente que vivieron las niñitas del colegio Cumbres.
He visto también, gran cantidad de gente molesta por las publicaciones consideradas muchas veces innecesarias.
Sin embargo, paralelamente me he encontrado con padres admirablemente sabios, que habiendo perdido a sus hijos en otras experiencias tan lamentables como éstas, aseguran que lo mejor que pueden hacer los medios de comunicación es seguir difundiendo este tipo de hechos, asumiendo la responsabilidad de que sus propias experiencias pueden ser útiles para el resto de la gente, reconociendo una autodenominada responsabilidad de baluartes para el resto de nuestro país y las generaciones venideras.
Con todas esos testimonios, recordé cuando hace poco más de un año, padres e hijos nos conmovimos profundamente con un papá que apareció en las noticias rogándonos a los jóvenes que por favor nos cuidáramos y pidiéndoles a sus progenitores que por favor hicieran lo mismo.
Es en estas situaciones que me sorprendo con las reacciones de algunas personas, que aún viviendo el dolor más profundo en el alma, son capaces de pensar en el resto. Me surge la duda de si será tan difícil de cargar la pena que no se lo desean ni a su peor enemigo, o que todavía quedan seres humanos generosos capaces de pensar en el del lado y no sólo mirarse el ombligo.
El ejemplo más tangible es la familia de Magdalena Rodríguez Hermosilla, una de las niñitas que murió en el accidente. En una emotiva carta escrita a El Mercurio, agradecen a todos los que les ayudaron en este doloroso proceso; y no sólo eso, se despiden agradeciendo a todo Chile: “Muchas gracias a todos. En momentos tan difíciles como estos es un consuelo muy grande ver que por sobre toda diferencia, el país entero se une en la solidaridad con el prójimo.”
Gracias a ellos, que aun sumidos en su propio dolor, son capaces de captar lo que sufrimos las personas que no los conocemos, pero que proyectamos en esas familias nuestras propias pérdidas y de alguna manera les brindamos algún tipo de compañía.

Francisca Cordero U.
Estudiante. 22 años
Aprendizaje

Señor director:

Luego de la triste muerte de las niñas del Colegio Cumbres, Chile ha sido testigo de una seguidilla de acontecimientos, reacciones y actitudes que dejaron más de una enseñanza de lo que para algunos fue un accidente y para otros un designio de Dios. Entender que el riesgo es nuestra sombra, que la vida no existe sin la muerte, que la solidaridad es fuerte, que los hijos son para disfrutarlos, que el perdón es un gran paso, que la fe ayuda y que la comprensión es la meta final, son algunas enseñanzas que los chilenos han recibido. Por otro lado, el dolor y el camino de superación de los padres y de las amistades de aquellas criaturas será silencioso y pronto, Chile volverá a aprender de nuevos sucesos, mientras algunos seguirán llorando a sus angelitos y otros agradeciendo la gran fortaleza de aquellos.

Rosario Danús.

VDE Cumbres

Señor Director:

Llama la atención que en Chile se repitan los mismos accidentes de tránsito en lugares que las autoridades se han comprometido a arreglar. Yo realicé el mismo viaje de estudios que las niñas del Cumbres el año 2003 y ya se comentaba lo peligroso era la ruta CH 11. Pudo haber sido mi curso o cualquiera d Llama la atención que en Chile se repitan los mismos accidentes de tránsito en lugares que las autoridades se han comprometido a arreglar. Yo realicé el mismo viaje de estudios que las niñas del Cumbres el año 2003 y ya se comentaba lo peligroso era la ruta CH 11. Pudo haber sido mi curso o cualquiera de los miles de colegios que anualmente eligen el Lago Chungará como destino seguro para visitar. Sin embargo, tenía que ocurrir un accidente de tal magnitud para que la prensa y la clase política se hicieran parte en el debate acerca de la seguridad del camino. Me parece, a lo menos, preocupante la tardía reacción de las autoridades que durante el fin de semana coparon los noticieros de cuñas que reflejaban su empatía con las familias afectadas. Los efectos que dejó este accidente en la opinión pública son muchos. Si bien la crítica común apunta a exigir medidas inmediatas para garantizar seguridad en la vía, también se tiende a cuestionar la responsabilidad que tienen los padres al enviar a sus hijos a estos viajes. Creo que si bien se puede debatir sobre la responsabilidad que tuvo el chofer al momento del accidente, no se puede culpar a los apoderados por una tradición que se viene realizando hace tiempo en los colegios. En el Facebook dedicado a las niñas fallecidas el viernes pasado, una señora cuestionó duramente el actuar de los padres de las víctimas por haberlas dejado ir a un lugar tan peligroso, dejando entrever que gran parte de la responsabilidad por lo sucedido, recaía en ellos. No me parece que sea el momento, el espacio, ni la razón para explicar el motivo del accidente. El tema de fondo es que de una vez por todas las autoridades tomen medidas reales para evitar el carácter reiterativo de los volcamientos en lugares que son conocidos por su mal estado. e los miles de colegios que anualmente eligen el Lago Chungará como destino seguro para visitar. Sin embargo, tenía que ocurrir un accidente de tal magnitud para que la prensa y la clase política se hicieran parte en el debate acerca de la seguridad del camino. Me parece, a lo menos, preocupante la tardía reacción de las autoridades que durante el fin de semana coparon los noticieros de cuñas que reflejaban su empatía con las familias afectadas. Los efectos que dejó este accidente en la opinión pública son muchos. Si bien la crítica común apunta a exigir medidas inmediatas para garantizar seguridad en la vía, también se tiende a cuestionar la responsabilidad que tienen los padres al enviar a sus hijos a estos viajes. Creo que si bien se puede debatir sobre la responsabilidad que tuvo el chofer al momento del accidente, no se puede culpar a los apoderados por una tradición que se viene realizando hace tiempo en los colegios. En el Facebook dedicado a las niñas fallecidas el viernes pasado, una señora cuestionó duramente el actuar de los padres de las víctimas por haberlas dejado ir a un lugar tan peligroso, dejando entrever que gran parte de la responsabilidad por lo sucedido, recaía en ellos. No me parece que sea el momento, el espacio, ni la razón para explicar el motivo del accidente. El tema de fondo es que de una vez por todas las autoridades tomen medidas reales para evitar el carácter reiterativo de los volcamientos en lugares que son conocidos por su mal estado.

Catalina Lara
Estudiante de periodismo
UDP

Tragedia Colegio Cumbres

Martes, 02 de septiembre de 2008

Señor Director:

Más allá del tratamiento que le haya dado la prensa, de quienes rechacen la exhibición de imágenes tan fuertes como las que hemos visto estos días, o del análisis sobre la irresponsabilidad que ocasionó el accidente, sin dudas lo que más me impresiona, es la fuerza y entereza de las familias afectadas.

No puedo escribir esta carta si no es desde mis emociones, desde el dolor que todos, cercanos o no a las víctimas de esta tragedia, compartimos desde que nos enteramos de lo ocurrido… A este dolor le sigue la admiración. Es difícil no conmoverse ante tales muestras de paz, de tranquilidad, de sabiduría de todos esos padres que perdieron a sus hijas.

Cada una de estas familias nos dieron lecciones de Fe, esa Fe que muchos no conocen o es difícil de comprender… ¿Qué es la Fe? Hemos sido testigos de ella…

Para quienes somos creyentes, el ver serenidad dentro de un dolor tan desgarrador como el que debe provocar la muerte de un hijo, no significa otra cosa que la presencia de Dios. No soy madre, y si lo fuera creo, con toda honestidad, que no sería capaz de sobrellevar un sufrimiento tan grande como este. Sería humanamente imposible. Creo que para muchas personas ha sido una lección de vida, un aprendizaje legado por los padres de las 9 niñas fallecidas.

Todos sentimos miedo e incertidumbre ante la posible partida de un ser querido, ante el dolor que se siente desde lo más profundo del alma, del corazón. ¿Cómo lo enfrentamos?, ¿seríamos capaces de superarlo?, ¿dónde encontramos consuelo?, ¿cómo reconstruiríamos nuestras vidas?, ¿seguiríamos viviendo?...

Me dirijo ahora a estas nueve familias y me sumo a las palabras de todos quienes están con ustedes en su sufrimiento y comparten este duro episodio que ha transformado sus vidas. Les espera un largo camino, pero tienen la ventaja de contar con el amor de Dios y de todo un país que ha llorado y sentido profundamente la muerte de sus niñas.

No todos los días nos encontramos con noticias que son capaces de remecer y sumir en el dolor a un país entero…

Francisca Gálvez

Basta

Señor Director:

Creo que a raíz de esta trágica situación, se hace imprescindible generar un diálogo con las autoridades encargadas de construir y pavimentar caminos en nuestro país. Hago un llamado al Ministerio de Obras Públicas para que tome cartas en el asunto. Simplemente NO es posible que este tipo de tragedias ocurra, a causa de la indiferencia de quienes son responsables de las condiciones de una vía tan importante que otorga conexión internacional a Chile.
El propio alcalde de Arica, Carlos Valcarce, manifestó en reiteradas ocasiones que debía arreglarse ese camino. Los alcaldes de Putre y General Lagos también lo hicieron. Entonces, ¿Por qué no se hizo nada? ¿Es necesario esperar a que las cosas pasen para tomar medidas? En nuestro país al parecer así es. Pero ya no sacamos nada con llorar sobre la leche derramada. Probablemente ahora van a reparar la vía. Pero ya es tarde.
La distancia no es pretexto para dejar de lado a las comunas más extremas. La carretera CH 11 es paso obligatorio para todos los viajes de estudio. Yo misma pasé por ahí con mi curso cuando estaba en el colegio. Y tuve suerte. Simplemente suerte porque podría haber sido mi bus y no el de las niñitas del Cumbres.
Esto puede volver a ocurrir. Ojalá que el gobierno no siga esperando. De ser así tendremos que lamentar más accidentes fatales como este. Hagan algo de una vez por todas y no avergüencen al país que los ha elegido como sus representantes. Den la cara y actúen. Basta.

Nicole Sternsdorff F.
Estudiante de Periodismo
UDP

Tragedia

Colegio Cumbres

Señor Director:
La reciente tragedia en las cercanías del Lago Chungará ha puesto en duda, para muchos padres, la validez o seguridad de un viaje de estudios.
Me parece debido destacar que los viajes de estudios sirven enormemente para los jóvenes, acercarse a sus compañeros, compartir con los amigos, vivir experiencias nuevas alejados de los padres, practicar la paciencia, dominar el genio e incluso, conocer su país.
Es por esto que, pese a la tragedia reciente, los padres deben ver los beneficios que puede traer un viaje de estudio para los jóvenes y no tener temor, porque en general, las agencias de viajes están preparadas y capacitadas para realizar un traslado seguro.
Como testimonio personal debo decir que, de todos los lindos recuerdos que tengo del colegio, sin lugar a dudas el mejor momento vivido fue el viaje de estudios.

María Elisa Henríquez Bazán

Tragedia

Colegio Cumbres

Señor Director:
En relación a la carta publicada en esta sección por la señora Soledad Altamirano Barceló, apoderada del Colegio Cumbres, me parece prudente aclarar que no comparto su opinión sobre “lo respetuosos que han sido los medios de comunicación para dar a conocer esta noticia”.
Creo que algunos medios, en particular de televisión, no tuvieron ningún tacto o consideración con las familias de las niñas fallecidas. Mostar imágenes crudas, impactantes o “sin editar” es una falta de respeto para los familiares, para los amigos, incluso para el espectador común que, después de ver semejantes imágenes queda simplemente absorto. Si a uno, completamente ajeno a la tragedia, las noticias le causan tal estupor por lo cruda de las imágenes, no imagino el dolor que deben sentir los familiares al verlas.
Es necesario que se respete la vida, la muerte, el duelo y el dolor, el morbo no puede superar las consideraciones éticas sobre las noticias que estamos cubriendo, lo digo como estudiante de periodismo. En algunos casos sentí rabia y vergüenza de la labor que estaban cumpliendo mis futuros “colegas”.

María Elisa Henríquez Bazán

Implicaciones de la tragedia

Señor director:
Con respecto a la muerte de las 9 alumnas del colegio Cumbres la semana recién pasada, me gustaría expresar mi sentimiento de tristeza pero además de preocupación. Esto no sólo porque esta situación ha sido sumamente complicada de “digerir”, sino que además porque personalmente tengo una hermana que este fin de semana se va de gira de estudios. A pesar de que este viaje se realizará por otra agencia de turismo lo cierto es que el sentimiento de inseguridad todavía está muy presente.
Espero de corazón que todas las familias afectadas puedan pasar de una forma muy tranquila este luto que los envuelve.
Atte.
Jorge Pérez Jaña.

Tragedia Colegio Cumbres

Señor director:
A través de varias páginas de Internet, me he enterado del pésimo estado en que se encuentra la ruta CH-11, camino que conecta el territorio nacional con el Lago Chungará. Ésta se halla deteriorada por lo años, sin recibir beneficios por parte de las autoridades. Además no se nos puede olvidar lo difícil que es manejar caminos de este tipo (llenos de curvas), con una densa neblina a cuestas.
El punto es, que creo innecesario culpar al conductor del bus por cuasi delito de homicidio; cualquier persona pudo haber cometido el mismo error, ya que la infraestructura es la que presenta complicaciones, no el hombre que comandaba el bus. Por otro lado, las paupérrimas condiciones de Putre en materia de salud, hicieron aún más difícil el rescate de las niñas. A pesar de ser la localidad más cercana al accidente, debieron trasladarlas a Arica, y por lo tanto, esperar tres horas de viaje con el peso del dolor de la tragedia.
Hay que detenerse un minuto a pensar cuál es el verdadero problema y dónde están los caminos para solucionarlo. Culpar por culpar, ahí no está la respuesta.

Manuela Ovalle